Economía desde el estómago
Actualidad económica y financiera, y algo más, por Juan Manuel Castro Fernández.

Sobre la frugalidad

jueves 08 diciembre 2011

“Mientras uno pasa por la vida, es extremadamente importante conservar el capital, y no se debe gastar el dinero en simplezas, como licor de pera o un sombrero de oro macizo. El dinero no lo es todo, pero es mejor que la salud. A fin de cuentas, no se puede ir a la carnicería y decirle al carnicero: "Mira qué moreno estoy, y además no me resfrío nunca". Y suponer que va a regalarte su mercancía (a menos, naturalmente, que el carnicero sea un idiota). El dinero es mejor que la pobreza, aunque sólo sea por razones financieras. No es que con él se pueda comprar la felicidad; tomad el caso de la cigarra y la hormiga: la cigarra se divirtió todo el verano, mientras la hormiga trabajaba y ahorraba. Cuando llegó el invierno, la cigarra no tenía nada, pero la hormiga se quejaba de dolores en el pecho. La vida es dura para los insectos, y no creáis que los ratones se lo pasan bien tampoco. La cuestión es que todos necesitamos un nido en el que refugiarnos, pero no mientras se lleve un buen traje.
Para terminar, tengamos presente que es más fácil gastar dos dólares que ahorrar uno. Y por el amor de dios no invirtáis dinero en ninguna agencia de bolsa en la que uno de sus socios se llame Casanova.”
 
Woody Allen
Cuento titulado “Sobre la frugalidad” del libro “Sin plumas”

Motivación frente a compromiso

lunes 31 octubre 2011

La gestión de personas, entendido como la dirección de un equipo humano hacia la consecución de un objetivo determinado dentro de una estrategia empresarial preestablecida, es una de las tareas más complicadas del management actual. Salvo que nos encontremos en la posición de un entrenador de futbol con jugadores con fichas multimillonarias, se entiende que sobradamente motivados, la motivación es una herramienta útil y fundamental para este fin pero de difícil manejo.

Si recordamos las conclusiones de Paul Osterman después de sus investigaciones en las empresas estadounidenses, “las compañías ven que pueden alcanzar sus metas si mantienen cierto nivel de temor, esto es, temor a ser despedidos, y esto lleva a la gente a trabajar más”, podríamos inferir que a la vista de la situación económica actual la preocupación por la motivación en el ámbito laboral no es necesaria. Nada más lejos de la realidad, puesto que del mismo modo que el entrenador de fútbol con jugadores millonarios se preocupa de su motivación, así un buen gestor debe ocuparse de la de sus empleados para que incluso en situaciones como las actuales no caigan en el desanimo y a las propias dificultades económicas y financieras se les una la desmoralización de su equipo de trabajo.

Motivar se define en el diccionario de la Real Academia Española en su tercera acepción como “disponer del ánimo de alguien para proceder de un  determinado modo”. ¿Cuál es entonces la actitud que debe tener un gerente ante sus empleados en aras de lograr su motivación, es decir, que hagan su trabajo? En este punto parecerían que son correctas las palabras de Maquiavelo de que “si tiene que elegir, ser temido es mucho más seguro que ser amado” y “el temor implica miedo al castigo, del cual nunca se puede escapar”, si con ello lo que pretendemos es hacer cumplir con el deber, “hacerles trabajar”, siendo la motivación la ausencia de castigo. Sin llegar al extremo recomendado por Maquiavelo, la motivación así entendida supone que la gente no desea trabajar puesto que hay que obligarles a ello, carecen de iniciativa o creatividad y se les debe indicar como realizar su tarea. Ello lleva a que la actitud del empleado será “que me digan que tengo que hacer y como”, centrar su esfuerzo en el cumplimiento estricto de su tarea y evitar el despido, entendido como el castigo.

Por encima de la motivación se encuentra el compromiso. En el diccionario de la Real Academia Española en su tercera acepción comprometer se define como “constituir a alguien en una obligación, hacerle responsable de algo”. En la búsqueda del compromiso pasamos a “hacer que quieran trabajar”, a lograr que el trabajo se tome como algo propio, a tomar el esfuerzo más allá de su tarea como algo natural y a desear y asumir nuevas responsabilidades. Esta nueva actitud obliga al gerente a aumentar las responsabilidades sobre las tareas encomendadas, a mayores niveles de delegación de trabajo, y a conceder mayor autoridad y libertad. Y para todo ello debe buscar entre las habilidades su personal, y ser consciente de ello una vez así se lo haya exigido, la capacidad de desear realizar nuevas tareas y labores que supongan nuevos retos a su creatividad y que les brinden un mayor autocontrol y autonomía.

El fruto del compromiso será una mayor en la eficiencia en el trabajo, la posibilidad de hacer más con los mismos conocimientos y recursos disponibles, el logro de los objetivos deseados, y la permanencia del equipo en la empresa.

Pero a su vez el compromiso de los empleados obliga también al gerente a comprometerse. Son fundamentales la comunicación, de los objetivos y la estrategia; la coherencia, entre sus acciones y lo exigido a sus empleados; la implicación, en los objetivos señalados; y el feed-back entre gerente y empleados.

Por último es necesaria una alineación correcta entre el logro, o consecución de los objetivos, y las recompensas por el mismo, de forma que estas se tomen como justas y que exista la confianza de que una persona que realiza una tarea muy pobre no tendrá las mismas ganancias que otra que la realiza bien o excelente.

Fusión cajas gallegas

lunes 25 enero 2010

Si bien una hipotética fusión entre las dos cajas gallegas parecería técnicamente factible, considero que los efectos colaterales, que aparecen obviarse en todos estos alegres análisis previos que nos han facilitado todos nuestros simpáticos políticos, son de una importancia tal que además de tenerlos muy en cuenta, deshabilitan el éxito de la tan deseada fusión (sea cual sea la forma que esta adopte).
Competencia. En el caso de realizarse la unión, estaríamos ante una concentración de poder que eliminaría la competencia entre cajas gallegas al dejar de existir la pluralidad de ellas. Nos encontraría ante un “monopolio” financiero gallego. Ello haría perder mucho de la eficiencia del actual mercado. Tal vez el Tribunal de la Competencia tenga algo que decir sobre esto.
La concentración de riesgo. ¿Qué ocurrirá con aquellas empresas con riesgo en ambas entidades? La auditoría de la Xunta dice que de los diez clientes más importantes de las dos entidades solo hay coincidencia en uno. Bien ¿y cual es el grado de concentración en las PYMES? Los grandes no perderían, pero ¿y el resto? Estando el mercado del crédito como está no resulta recomendable ni que una empresa pierda ni una sola de sus líneas de crédito, y menos por causas ajenas a la misma, ni que una entidad financiera aumente la concentración del riesgo de sus clientes.
Las oficinas. Existe una solapación de sucursales que se pretende resolver alegremente con bajas incentivadas, es decir, más parados y prejubilados de 50 años. ¿Cómo se compatibiliza estos con los actuales niveles de paro, con la reducción del gasto público y con la discusión del aumento de la edad de jubilación? Si no existiese esa solapación geográfica la fusión tendría un punto a su favor ya que permitiría la expansión de la nueva entidad aprovechando las estructuras comerciales previas.
Las escuelas de negocios. ¿Se crearía una nueva? ¿Una absorbería a la otra? ¿Cuál a cual? En definitiva, perderíamos en Galicia la posibilidad de tener dos opciones distintas para elegir y la inexistencia de competencia entre ambas dejaría de mejorarlas. Y lo mismo creo se podría decir de las obras sociales.
Política.  Creo que todos los políticos gallegos lo que desean es tener una gran caja a la que manejar en beneficio de sus propios intereses. Desde luego resultará más fácil tener el mando sobre una sola que pelearse en dos frentes como hasta ahora. De ahí su interés por la unión.
Su galleguidad. Sí que estaría más en peligro. El riesgo de adsorción por una entidad exterior aumentaría. La caja resultante de la fusión sería más vulnerable a ello ya que sería la única. No existiría otra segunda, que en el caso de realizarse esta fusión de la primera con el exterior, representase una opción competitiva, sobre todo por el valor de su galleguidad que tal vez hiciese menos interesante la fusión exterior.
Rechazo el planteamiento de tomar como ejemplo el caso catalán. En este se han fusionado varias de sus cajas, no todas. No ha resultado de este proceso una única caja catalana, como ocurría en Galicia, por lo que no lo considero comparable.

El Swap y las Hipotecas

jueves 08 octubre 2009

 
 
EL SWAP Y LAS HIPOTECAS
 
 
Juan Manuel Castro Fernández
Licenciado en C. Empresariales
José Ricardo Pardo Gato
Abogado
 
I. Concepto y características
 
Si en la historia de la humanidad el inicio de la actividad económica se puede decir que comenzó con el trueque, después de siglos de evolución, y por obra y gracia de la ingeniería financiera, podemos decir que hemos vuelto a él con el swap
 
Desde su concepción básica, un swap o “permuta financiera” es un instrumento financiero de los denominados derivados, pues su valor depende de otro activo o índice diferente (materias primas, divisas, IPC, Euribor, etc.) que se denomina subyacente. El mismo consiste en un acuerdo en el que las partes se comprometen a realizar un intercambio (o permuta) de flujos financieros en el futuro, calculados sobre el activo subyacente y conforme a unas reglas pactadas de antemano.
 
Una de las características particulares del swap es que no se produce en ningún momento un intercambio (compra-venta) del activo subyacente, solamente tiene lugar una liquidación entre ambas partes en función de los flujos financieros fijados para cada una de ellas en cada uno de los momentos preestablecidos en la duración total del contrato. El cálculo de los flujos permutados queda fijado así, en cada caso, desde el principio en el contrato.
 
De este modo, el  cálculo de cada parte se supone que se realiza en un entorno en el que cada una tiene una ventaja sobre la otra. Un ejemplo sería la capacidad de negociación en un mercado fijo que posee una parte frente a la otra que lo tiene en uno variable.
 
II. Función
 
Su función, por tanto, es el intercambio del beneficio de las respectivas ventajas que cada una de las partes puede obtener sobre los diferentes mercados:
 
-         Desde el prisma de la gestión de pasivo (deuda personal o empresarial), permite el canje del respectivo tipo de deuda entre las partes.
 
-         Desde una perspectiva de gestión del riesgo de variaciones inesperadas sobre el precio del activo subyacente, posibilita redistribuir el mismo entre la parte que quiere reducirlo y la que desea asumirlo, bien porque sus expectativas frente a esa variación son diferentes, bien porque su elección favorece la preferencia de la ajena por la propia, o, lo que es lo mismo, para intercambiar distintas aversiones al riesgo.
 
-         Y, por último, existe asimismo un planteamiento especulativo, donde el swap que se convierte en una apuesta de una parte por una posible situación, frente a la otra que apuesta por la contraria, existiendo e intercambiando, por tanto, distintas expectativas acerca de la evolución del activo subyacente sobre las que se desea obtener un beneficio.
 
Como estos intercambios no son fáciles de realizar entre dos particulares o empresas, bien por su naturaleza jurídica, bien por sus requerimientos de gestión, o simplemente por la dificultad para cualquiera de la partes de encontrar otra con intereses complementarios, son las entidades financieras en el ejercicio de su función de intermediario financiero las que se ocupan de la gestión completa de estos contratos, poniendo en contacto partes con interés en participar en tales intercambios.
 
Otra razón que viene a justificar la intermediación de las entidades financieras es la inexistencia de un mercado organizado. Distinguimos los mercados no organizados, denominados OTC (del inglés “Over The Counter” o sobre el mostrador) de los organizados por estar estos registrados y regulados, por la tipificación o normalización de los contratos, la transparencia de sus cotizaciones, el régimen de garantías y de liquidaciones periódicas, etc. También existe en aquéllos la figura de la cámara de compensación que garantiza el buen término de los acuerdos. En los mercados OTC las condiciones contractuales se fijan por las partes para cada una de las operaciones convenidas de manera privada sin requerimiento de publicidad o sujeción a ningún modelo estándar y la cámara de compensación, al menos funcionalmente, es sustituida por la intermediación de las entidades financieras.
 
III. CLASES de swap
 
a) Swap de materias primas
 
En esta operación, llegado el momento acordado, una de las partes realiza un pago a la otra a precio fijo por una cierta cantidad de materia, y esta última lo mismo pero a precio variable. Se obtiene así un cambio de precio variable a precio fijo, y viceversa, en función del interés de cada una de las partes. Esta operación es habitual entre compañías aéreas para la adquisición de carburantes.
 
b) Swap de divisas
 
Utilizado en contextos con deudas o créditos en diferentes monedas, de forma que se busca mantener una estructura de costes estable u obtener un beneficio por la posible variabilidad de la divisa. Es empleado habitualmente por empresas con negocio internacional con deudas y créditos en diversas monedas y con deseos de reducir o compartir la variabilidad del tipo de cambio.
 
c) Swap macroeconómicos
 
El intercambio de flujos se realiza en función de un activo subyacente definido por una variable macroeconómica, por ejemplo la tasa de inflación. Un ejemplo es el caso de los compromisos de incrementos de salarios en función de la inflación que puede tener una empresa. La utilización de un swap sobre la tasa de inflación eliminará el impacto sobre sus costes laborales del incremento de dicha tasa más allá del tipo fijo por el que realiza su “apuesta”.
 
d) Swap de tipos de interés
 
Supone la existencia de una deuda y un intercambio de los tipos de interés fijo y variable que se pagan por dicha deuda. Es la variedad más común de todas, no sólo utilizada a nivel empresarial, sino que recientemente, previo al estallido de la presente crisis y en la pasada situación de altos tipos de interés, fue muy habitual su contratación por aquellas personas particulares o pequeños empresarios que tenían una hipoteca.
 
Por su repercusión en la economía real, procederemos aquí a un estudio más detallado del swap de tipo de interés, analizando su particular repercusión en los créditos hipotecarios y aquellos que los han contratado.
 
En estas clases de swap existe un acuerdo entre las partes de intercambiar sus riesgos de tipo de interés fijo y variable, lo que implica que ambas tienen una deuda de igual o mayor cuantía que la otra.
 
A nivel práctico lo que nos encontramos, normalmente, es que una de las partes es una entidad financiera, bien por, como ya expusimos al principio, el ejercicio de su función de intermediadora entre dos que no se conocen directamente, o bien por ser a su vez parte interesada, al tener deudas con una estructura de costes fijos o variables que desea intercambiar.
 
Una vez establecidas las condiciones del contrato, tales como duración, periodicidad de los intercambios de flujos (liquidaciones), capital sobre el que se realiza el cálculo (y que recordemos nunca se llega a intercambiar), forma de cálculo de los flujos y tipos de interés fijo y de referencia variable, nos encontramos con que en cada una de las liquidaciones ocurrirá que:
 
-         Aquella parte que tenga un coste financiero calculado sobre un tipo variable, pagará una cuota de intereses calculado sobre un tipo fijo (normalmente el particular o el pequeño empresario).
 
-         La otra, que tendrá un coste financiero calculado sobre un tipo fijo, pagará una cuota de intereses calculados sobre el tipo de referencia según su valor en ese momento, es decir, variable (la entidad financiera).
 
Aplicado al caso particular de una persona que tenga una hipoteca a tipo variable calculado sobre el Euribor a un año más un diferencial y que contrate con una entidad bancaria un swap a tipo fijo, nos encontraremos que en cada una de las liquidaciones se enfrentará con los siguientes flujos monetarios:
 
-         Pago de la cuota de intereses de su hipoteca a tipo variable.
 
-         Pago a la entidad financiera de los intereses calculados a tipo fijo contratado.
 
-         Cobro de la entidad financiera de los intereses calculados a tipo variable.
 
Así pues, sumando los dos pagos y restando el cobro, se infiere la conversión de su tipo variable en tipo fijo, al menos para el tiempo para el cual ha contratado el swap.
Gráficamente vemos que cualquiera que sea la situación del tipo tomado como referencia, usualmente el Euribor, el tipo abonado en último termino será el mismo, esto es, se mantendrá fijo.
 

                   










             









            Existe la posibilidad de crear combinaciones diferentes sobre este mismo esquema haciendo, por ejemplo, que la fluctuación se mantenga en cierto tramo y que la fijeza sólo se establezca a partir de un tipo mínimo (o floor) y por debajo de un tipo máximo (o cap). Estaríamos entonces ante lo que se denomina un Collar.
 

                      



















                 Con esta clase de combinación lo que podemos lograr es beneficiarnos de la variabilidad del tipo de referencia, pero con limitaciones en cuanto a su perjuicio, al tener un límite superior o cap, y en cuanto a su beneficio, al disponer de un límite inferior o floor. Nos encontramos en presencia de un instrumento que nos facilita una situación intermedia entre un swap y una total exposición a la variabilidad del tipo de referencia.
 
IV. Utilización del swap
 
Para una persona particular o pequeño empresario con una hipoteca a su cargo y con limitado acceso al mercado financiero y escaso poder de negociación frente a las entidades financieras, ¿en qué situación puede convenirle contratar un swap?
 
Si un swap permite, al menos para una parte del tiempo del total de la vida de la hipoteca, el convertir un tipo variable en fijo, es de suponer que será conveniente su contratación cuando estemos en una situación de tipos bajos respecto al de referencia y exista una expectativa clara de subida de los mismos a corto plazo, de forma que la inminente subida y consiguiente incremento de costes quede anulada o amortiguada por el swap.
 
Desde el punto de vista del prestamista o entidad financiera, la situación ideal es la contraria, es decir, tipo altos con expectativas de bajadas a muy corto plazo.
 
V. El swap en el mercado hipotecario español
 
            a) La realidad española
 
Muchas de las hipotecas suscritas en España llevan asociado un swap, no dentro de la escritura o contrato hipotecario en sí, sino que acompañándolos desde su firma o contratado con posterioridad, vendido en muchas ocasiones como un seguro de tipo de interés.
 
Como se ha anticipado, se pusieron de “moda” en la época previa al estallido de la presente crisis cuando el tipo de interés de referencia más habitual, el Euribor, se encontraba en máximos. A tenor de tal consideración, la situación para su contratación, desde la óptica del deudor, era contraproducente. Sin embargo, fueron muchos los swap firmados, siempre con cobertura legal, pero abusando las entidades financieras de su comercialización, pues llevaron a mucha gente a su rúbrica aún teniendo presente un claro desconocimiento de su funcionamiento, el cual si no se diese implicaría el rechazo del producto y, por tanto, la no existencia de tan numerosos perjudicados en nuestros días.



            



















                     Pues bien, la situación presente de tipos de interés muy bajos ha dejado al descubierto la inconveniencia de su firma. Ha sorprendido a muchos la imposibilidad que tienen ahora de aprovechar la bajada de intereses y encontrándose, además, que la posible cancelación del swap se convierte en inviable por su complicación y por su elevado coste. 
 
Todo ello se traduce en que sobrevenga la duda, no en torno a la legalidad del contrato firmado, sino propiamente sobre la ética de las entidades financieras que “ofrecieron” estos productos financieros como complementos de hipotecas a personas y empresarios que, desconociendo su funcionamiento, se dejaron llevar por la buena fe de la entidad que se lo ofrecía.
 
            b) Procedimientos administrativos de reclamación
 
            Ante la tesitura expuesta, lo recomendable al afectado, en la práctica, es dirigirse a la entidad con la que se contrató la hipoteca y contactar con el Departamento de Atención al Cliente para plantear la correspondiente queja, a sabiendas de que este servicio debe actuar “con independencia y autonomía de la entidad”, tal y como establece la Orden de Economía ECO/734/2004, de 11 de marzo, sobre los departamentos o servicios de atención al cliente y el defensor del cliente de las entidades financieras*.
 
Debe recordarse, en este sentido, que la Directiva Europea sobre la Prestación de Servicios de Inversión (MIFID) ya obligaba a las entidades a realizar un cuestionario a los clientes que van a contratar un producto catalogado como “complejo”, entre los que engloba a los swap, opciones o hedge funds, entre otros. El problema es que la MIFID es aplicable a los productos de ahorro e inversión, lo que no es el caso propiamente de las hipotecas, si bien podría considerarse que se trata, aunque no en puridad, de un producto de inversión aplicado a una hipoteca.
 
            De no alcanzar una respuesta adecuada del Departamento de Atención al Cliente, el siguiente paso sería plantear el asunto ante algún organismo regulador del que dependan estos productos. En este contexto, el abanico de posibilidades es amplio: se podría acudir al Banco de España, al tratarse de un producto comercializado por una entidad financiera; directamente a la Dirección General de Seguros; o, incluso, reclamar ante la propia Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
 
c) Procedimientos judiciales. La sentencia de la Audiencia Provincial de Jaén, primer fallo firme contra productos de inversión
 
En todo caso, si la correspondiente reclamación previa administrativa no ofreciera los resultados deseados, la última opción pasaría por recurrir finalmente ante la Justicia ordinaria, en aras a demandar el oportuno resarcimiento de los daños y perjuicios sufridos.
 
Así ha ocurrido, por ejemplo, en el procedimiento que dio lugar a la reciente sentencia de la Audiencia Provincial de Jaén (Sección 3ª) núm. 80/2009, de 27 de marzo, primer fallo firme sobre productos de inversión, por el que se declaró nulo un contrato de permuta financiera o swap por deficiente información al cliente, condenando a la entidad financiera a devolver a éste todas las cantidades adeudadas hasta la fecha de interposición de la demanda, más las cantidades que se le puedan imputar hasta la ejecución de la sentencia, y los correspondientes intereses legales.
 
En la sentencia de referencia el magistrado dejó nítidamente claro en su pronunciamiento que existieron numerosos defectos a la hora de comercializar el producto en cuestión, tales como la falta de constancia de la entrega al actor de la documentación debida o, sobre todo, que se informara previamente al cliente de las características del producto.
 
Y es que el swap, como cualquier producto financiero en el mercado que se precie, debe contener, junto con los necesarios contrapesos de seguridad jurídica, la información y conocimiento preciso de su, no sólo interés y sentido, sino también, tanto o más importante, las ventajas e inconvenientes que encierra y que delimitan en la práctica la voluntad consciente de su contratación por el cliente que lo demanda o al que se le ofrece.


* Además de esta norma, la regulación de los procedimientos administrativos de reclamación se regula, entre otras, en la Orden de 12 de diciembre de 1989, sobre tipos de interés y comisiones, normas de actuación, información a clientes y publicidad de las entidades de crédito; y a través de la Circular núm. 8/1990, de 7 de septiembre, del Banco de España, a entidades de crédito, sobre transparencia de las operaciones y protección de la clientela. Dichos textos legales pueden consultarse en Pardo Gato, J.R. y García Pita y Lastres, J.L.: Código Bancario, Thomson-Reuters-Aranzadi, Navarra, 2009.



----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Economía de guerra vs. Gestión de guerra

lunes 24 noviembre 2008

En épocas crisis se suele decir que se pasa a tener una economía de guerra. Tal vez no sea atinado, por exagerado, el termino, puesto por mucho que queramos verlo de otra forma una crisis no es una guerra, aunque una guerra sí es una crisis, y más.
En una situación como la que vivimos actualmente a nivel de gestión empresarial es acertado, con la salvedad antes indicada, utilizar el término de “gestión de guerra”.
En esta gestión los objetivos son claros y únicos: sobrevivir. El mismo que en cualquier situación, sea o no de crisis. Pero en esta ocasión los objetivos de segundo nivel en los que se basa la supervivencia es la liquidez. Esta es la única prioridad. La sostenibilidad, no la medioambiental sino la del balance pasa a ser el objetivo de los gestores. La retribución a accionistas queda en segundo plano. La retribución de los demás recursos (proveedores, bancos, empleados, etc..), al menos en tiempo, es lo principal. Las tensiones en la tesorería pasan a ser el caballo de batalla diaria de cualquier gestor. Lo que resulta claro de entender, hasta para el más profano en la gestión empresarial, es que lo principal es cobrar, por que lo vital es pagar. La prioridad es la liquidez, no la rentabilidad. Y tu cuadro de mando así lo debe reflejar, centrando su control en aquellas variables que afectan a los periodos de cobro y pago, tales como descuentos por pronto pago, garantía de pagos, etc... En el mismo carro podríamos montar las relaciones con entidades financieras, sobre todo en aquellas empresas cuyo apalancamiento a corto plazo sea importante, en las que la mayor o menor tensión con sus líneas de crédito pueden hacer peligrar el objetivo antes señalado: la supervivencia.
Por otro lado pensemos que logrando la supervivencia lo que hacemos es mantener el valor para el accionista. Valor sin rentabilidad frente a rentabilidad sin valor.
No cabe duda que la triple bottom line que defiende la ética empresarial queda de lo más desfasada. La pirámide de beneficios, semejante a la pirámide de Maslow, se queda en la base. Ya no solo la retribución al accionista, sino la contribución al medioambiente, a la mejora de la sociedad, quedan momentáneamente olvidadas.
Pero tampoco puede pensarse que la “lucha” por la supervivencia justifique saltarse las reglas legales establecidas. Caso de hacerlo así estaríamos traicionando un valor fundamental del tráfico empresarial: la confianza. Será preferible honra sin barcos a barcos sin honra, ¿o no?.

¿Refundar el capitalismo?

sábado 15 noviembre 2008

Hoy se reúnen todos los países más importantes para, según parece, refundar el capitalismo. Esto suene a reunión de científicos locos intentando reinventar la rueda. Aparte de refundar se utiliza para algo ya fundado, y, ¿cuando y quien fundo el capitalismo?
El símil de la rueda no solo lo utilizo para jugar con la falacia de las grandes palabras que tanto gustan hoy en día y que suenan en realidad a hueco. Uso la rueda por que el sistema económico mundial, capitalista, es como una rueda; un gran engranaje que funciona por su propia inercia. Y la energía de esta procede del egoísmo del hombre. Egoísmo de tener más, de ser más, de poder más. Pero como todo hay egoísmos buenos y egoísmos malos. Este último acompañado de la avaricia, la envidia, la insolidaridad. O lo que es lo mismo, la rueda girando desbocada. Es decir, lo humano en todas sus vertientes.
Por tanto, refundar el capitalismo sería tanto como refundar la naturaleza humana. Lo que sí esperamos es que se le puedan poner frenos a esa rueda para que en su loco girar nos lleve a darnos un golpe del que no podamos recuperarnos. Pero sin llegar a un freno que la inmovilice, lo cual sería tan grave como estrellarnos.
Espero que la grandes palabras que oiremos a los largo de estos días no se queden en solo eso, grandes palabras.

Bienvenida

lunes 10 noviembre 2008

Economía desde el estómago.
 
            He elegido esta nombre para mi blog inspirado en el titulo del libro de Samuelson “Economía desde el corazón”. Recopilación este de diferentes artículos del mismo cuya lectura os recomiendo. No pretendo ser pretencioso y ponerme a mi y a mi blog a la altura de esta estudioso, mis razones son otras. Permitirme explicarlas.
            Realicé mis estudios en la facultad de económicas, pero en la sección de empresariales. Y siempre ha existido una cierta “rivalidad” entre empresariales y económicas. Mientras en empresariales lo nuestro es la microeconomía (el día a día, la creación de valor, la supervivencia en pocas palabras), en económicas lo suyo es la macroeconomía ( o en otras palabras, la Economía, la política, los grandes números). Rivalidad o distancia que día a día veo que cada vez parece más evidente, sobre todo en la situación actual, donde la Economía y la “economía real” parecen que siguieran caminos o rumbos cada vez más distantes.
            He leído en algún sitio que el análisis de los economistas ha de ser aséptico y objetivo, evitando cualquier compromiso o simpatía por una o otra opción o idea. Planteamiento que no estimo conveniente, tanto más en nuestros días en los que cualquier decisión económica, tanto micro como macro, afecta a todos los estamentos micros y macros; siendo por otra parte, gracias a los medios técnicos que tenemos a nuestro alcance, evidentes y cuantificables cuantitativamente y cualitativamente sus efectos. Propugnar y defender ese aséptismo y objetivismo sería tanto como considerar a los economistas como maquinas. Para este tipo de análisis tenemos los ordenadores, para lo demás creo que las personas, sus ideas y sus sentimientos, para consigo mismo y para los demás. Porque detrás de las cifras están las personas y estas comen. De ahí economía para el estómago.
            Una gran idea puede cambiar el mundo, pero primero debe proporcionarnos cobijo y alimento. Después hablamos.
            Y por último bienvenido y gracias por leerme.